Vida Delphi – Conducta agresiva (intraespecífica) en mamíferos acuáticos.

By | julio 21, 2008

La conducta agresiva en organismos de la misma especie representa una serie de respuestas sociales, como las disputas entre machos por límites territoriales, peleas entre hembras para proteger a sus cachorros, hostigamiento a hembras y cópulas forzadas, así como abuso y muerte de infantes.

La forma y la frecuencia de las conductas agresivas reflejan parcialmente la sofisticación de un sistema social. Los mamíferos acuáticos varían ampliamente en la complejidad de sus sociedades, así como en la manifestación de sus conductas agresivas.

Las sociedades más competitivas las caracterizan los otáridos, las morsas y las focas que viven en condiciones de hacinamiento, un suelo fértil para interacciones sociales agresivas. Por el contrario, los osos polares, todos los misticetos, los delfines de río y algunos otros fócidos (focas leopardo y de Ross) generalmente se congregan en grupos sociales más pequeños, excepto por los períodos de reproducción en los cuales los machos reproductores entablan luchas para competir por las hembras receptivas.

Los sistemas sociales más complejos en los mamíferos acuáticos se presentan en algunos odontocetos como son orcas, ballenas piloto, toninas y/o cachalotes.

La competencia por recursos limitados para maximizar el éxito reproductivo puede ser el origen más común de estos conflictos. Es probable que en todos los mamíferos acuáticos, los machos compitan por el acceso a las hembras reproductivas, ya sea por monopolización directa o indirecta, logrando el mejor lugar para reproducción o el nivel más alto de dominancia.

Las manifestaciones conductuales de las agresiones a los rivales son despliegues intimidatorios o señalamientos sociales agresivos; estas manifestaciones incluyen vocalizaciones, expresiones faciales, posturas y movimientos estereotipados, tales como amenazas con la boca abierta o semi-abierta, movimientos de las aletas pectorales y posición oblicua. Los combates abiertos comúnmente son una solución del conflicto como último recurso.

Las focas y los lobos marinos tienen estrategias reproductivas de tipo poligínicas (un macho que tiene acceso a varias hembras a la vez) para defender recursos (territorio) y sus hembras.

Durante las disputas territoriales los machos contendientes realizan una serie de manifestaciones conductuales para intimidar al oponente y normalmente se evita el contacto físico.

La mayoría de los conflictos entre los machos de los otáridos suceden al comienzo de la temporada reproductiva, cuando los límites territoriales se están estableciendo, y cuando existe contacto físico, éste dura pocos segundos pero puede ser muy violento.

En el caso de defensa de hembras, éstas no pueden ser secuestradas o atraídas a un lugar particular; entonces, los machos compiten para lograr una posición entre las hembras en la colonia reproductiva y se mueven con el cambio de población de las mismas.

En los elefantes marinos, los machos establecen una jerarquía por dominancia, no por recursos ni por defensa de hembras, por lo que sólo los individuos de nivel jerárquico mayor tienen libre acceso a las hembras.

Durante el establecimiento de las jerarquías, los machos se intimidan con vocalizaciones, si ninguno de los dos retrocede, entonces pelean.

Existen pocos registros de agresiones en el resto de los mamíferos acuáticos y las conductas intimidatorias para establecer las relaciones de dominancia se han descrito principalmente en delfines cautivos.

Con delfines en vida libre se han determinado conductas interpretadas como intimidatorias, tales como colazos, golpes con la cola o las aletas pectorales sobre el cuerpo de otro individuo, diversas posturas, mandibulazos, resoplidos, persecuciones, empujones, saltos, golpes con el costado en la superficie del agua y amenazas con sonidos.

El patrón de marcas en el cuerpo de algunos odontocetos se ha interpretado como consecuencia de dentelladas e interacciones violentas con otros de su especie.

Un ejemplo de competencia entre machos lo realizan las toninas australianas; los machos de esta población forman alianzas estables de dos o más individuos que cooperan para obtener y controlar a las hembras reproductoras. Ocasionalmente dos alianzas combinan esfuerzos para secuestrar o defender hembras de otras alianzas. Las alianzas en los delfines y los ataques “sorpresa” de los lobos marinos representan casos especiales en los cuales la competencia involucra la participación de varios individuos simultáneamente.

Dos especies de mamíferos marinos tienen dientes extraordinariamente desarrollados: la morsa y el narval. Los dos caninos superiores en las morsas de ambos sexos son extraordinariamente largos y en el caso de los machos pueden pesar hasta 10 libras y medir casi un metro de largo. Ambos sexos los utilizan durante las peleas, para amenazar a otros y para establecer dominancia. Los dientes de los narvales son de una característica morfológica igualmente excepcional, como regla general, el “canino” izquierdo de los machos se extiende anteriormente en forma de espiral a una longitud que puede exceder los 2.5 metros de longitud. Algunos machos desarrollan dos “colmillos” y algunas hembras también desarrollan uno o hasta dos pero más cortos y menos robustos.

Se cree que los “colmillos” les sirven para atrapar presas, para abrir hoyos de respiración en el hielo, como arma de defensa contra depredadores o como órganos de ostentación sexual. Aunque los “colmillos” pueden ser utilizados en más de un contexto, las evidencias muestran que les sirven durante peleas con con-específicos (individuos de la misma especie), éstas incluyen observaciones directas de machos chocando sus “colmillos” y azotándolos en contra de otros machos, patrones de marcas (los machos adultos presentan un mayor número de marcas y de mayor tamaño en la cabeza después de alcanzar la madurez sexual), una incidencia significativa de colmillos rotos en machos maduros en comparación con los individuos inmaduros o las hembras, y astillas y puntas de colmillos incrustadas en la cabeza de los machos.

La competencia por los recursos mediante agresiones directas es una experiencia muy costosa en las especies capaces de infligir lesiones graves que podrían disminuir en el futuro la salud de los contendientes. Por lo tanto, los contendientes con poca oportunidad de éxito pueden evadir las confrontaciones físicas.

Esta teoría predice, por una parte, que es necesario conocer y evaluar las habilidades de pelea de cada individuo así como del recurso en disputa para evitar peleas (contacto físico) que podrían causar hasta la muerte, y por otra, que conociendo las características del contrario entonces la respuesta al ataque puede ajustarse ya sea alejándose o atacando en los puntos débiles que se notaron.

Una vez que un territorio o una jerarquía social se han establecido, las disputas tienden a ser contiendas desiguales en las cuales los dueños de los territorios o los machos de más alto rango casi siempre ganan. Los despliegues de amenazas pueden servir como indicadores de un estado de calidad y de motivación del contendiente. La variación individual en las manifestaciones sonoras puede ayudar a los machos territoriales a reconocer a otros y a prescindir de la competencia directa si cada uno conoce su respectivo estatus.

* Jefe de Proyectos en Ambientes Naturales Limitados, Instituto Via Delphi para el Estudio de Mamíferos Acuáticos A.C.

Extraído del número nueve de la revista Vida Delphi

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comentarios

4 thoughts on “Vida Delphi – Conducta agresiva (intraespecífica) en mamíferos acuáticos.

  1. candela

    ssoooooooooyyyyyyyy unnnnnnnnaaaaaaaa peeendeja de mierda y estupida de verdad

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