Sobre el trabajo a inmigrantes en Estados Unidos

By | agosto 13, 2010

No es que también me ponga muy “Juan Camaney” o arrogante. Pero toda la grandeza de la que puede presumir Estados Unidos es gracias a que es un país al que todo extranjero (no turista) que llega, lo hace con una sola idea en la mente: TRABAJAR.

La mentada Ley SB1070 de Arizona, esta haciendo mas dificil la vida a los Latinos porque es un saco hecho a la medida. Miles de Mexicanos ya estan reportando abusos de autoridades norteamericanas en Arizona y se estan dando indicios en otros estados de aprobar una Ley similar como Texas.

Pero por otra parte imaginemos que fuera al revés y para esto me permito extraer de la columna de Raúl Mejía, publicada el pasado 30 de julio un estracto que nos da a que pensar

Puestos a imaginar, invito a quien quiera hacerlo: ¿Se acuerdan de esa película, bastante mala por cierto, llamada Un día sin mexicanos? Pues imaginen que un día amanecemos, los michoacanos, con la sorpresa de que El Salvador nos mandó 200 mil ciudadanos de ese país necesitados de empleo. Sin documentos, sin escolaridad, sin grandes competencias profesionales o de oficios pero, eso sí, muchas ganas de trabajar y de salir adelante. Aptos para la actividad mexicana por antonomasia: “Para lo que sea”. ¿Qué hacemos con ellos? ¿A cuántos realmente podríamos absorber? ¿A mil? Tal vez los michoacanos se sentirían desplazados de sus trabajos, pero ni pensar en acudir al expediente de los documentos de estancia legal y, puestos en ese plan ¿a quién le daríamos el estatus de residente con todas las de la ley? Supongo a los que pueden aportar algo a la economía local ¿y los demás? Lo razonable es que se vayan a otra parte (a su país, por ejemplo). ¿Por qué habríamos de resolver un problema laboral de El Salvador los michoacanos? Mejor que se vayan. Ya sea por invitación cordial o por la fuerza (de la ley, claro). Tal vez el imperialismo, la gandallez de la economía mexicana en general y la michoacana en particular, en este escenario imaginado, sea tan nefasta que terminamos de corresponsables de la debacle salvadoreña, pero ¿debemos cargar con esos miles de personas nomás por eso? Por supuesto: faltan los 100 mil del año próximo.

Pos más o menos es el caso con Arizona y chance luego con otros estados de USA. Nuestro problema es que somos (perdón por mi delicadeza) un chingo. Así: un chingo de desplazados, sin empleo, sin movilidad social, sin posibilidades de mejorar, sin educación (aunque vayamos a la escuela), sin habilidades adicionales al “de lo que sea patroncito”… aunque salgamos de las universidades con título. Todos estos mexicanos son producto de un sistema político y económico que produce puro jodido castrado en sus sueños más elementales. Estas personas son el objeto de la preocupación de una clase política que ni un día en su conchuda vida de adictos a la ubre institucional, han sabido lo que es trabajar. Grillar, sí; obstaculizar, sí; aumentar su patrimonio y currícula, sí; ir a congresos y simposia sobre migrantes, sí; ser sofistas, sí. Todo menos resolver, crear condiciones para el mejoramiento de la sociedad… para lo cual les pagamos.

El gobernador ya dijo que estamos listos para la eventual llegada de migrantes expulsados y el alcalde, por su parte, dice que los municipios no tienen capacidad para ofrecer empleo a migrantes. Que ni se preocupen ambos mandatarios: no será realidad ese escenario dantesco… ese es problema de Estados Unidos. ¿O no?.

Por una parte queremos que a nuestros paisanos los traten bien, que anulen a la mentada ley Arizona, pero eso no solucionara el problema, México seguirá exportando mano de obra barata, mayormente de pueblos pobres, de personas que no tuvieron la oportunidad de estudiar por lo menos hasta la Secundaria, y si lo hicieron pues se fueron porque no encontraron trabajo. El hambre es canija y si en tu casa no hay para comer, hay que salir a buscarla… donde sea!. Desde mi punto de vista la solución al problema de la inmigración esta aquí, en México, no en Estados Unidos.

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