Los Sueños si se Hacen Realidad

By | diciembre 7, 2010

Cuando cumplí 2 años mi madre murió, me quede con mi papá, ya que mi mamá no tenía familia. Me llamo Stephanie, tengo 8 años. Mi sueño es ser una de las mejores doctoras del mundo, pero mi padre dice que las mujeres solo sirven para ser amas de casa. Yo digo que no es así, por eso desde que cumplí 5 años me voy a casa de mi amiga Adriana, cuando mi papá se queda dormido. Ahí el papá de Adriana que se llama Antonio me da clases sin que mi papá se entere. El piensa que todos los niños y niñas somos iguales y que ambos tenemos derecho a estudiar, por eso él me ayuda. Todos los dias tengo que limpiar mi casa, hacer la comida y lavar. Mi padre se va a trabajar desde las 6am, cuando él se levanta a las 5am, el desayuno ya debe estar listo. El regresa a las 3pm a comer y a las 8pm sale de trabajar. Tambien tengo una amiga llamada Samanta, su pader las abandonó a ella y a su mamá, ella estudia y ayuda a su mamá en su casa, mi mejor amiga se llama Carolina, ella dice que debo echarle muchas ganas al estudio para que mi mamá que me ve todos los días se sienta orgullosa de mi.

Ahora tengo 10 años. Un día por la mañana mi padre me preguntó: ¿No te gustaría que nos fueramos a vivir a México?- lo primero que pensé fue :”si me voy a México voy a dejar de estudiar”, – No papá, no quiero irme a México – Contesté. él insistió, me subí enojada a mi cuarto, miré por la ventana hasta que subió al auto y arrancó. Lo primero que hice fue llamarle a Samantha, le conté que mi padre quería que nos fuéramos a México, ella me dijo que pensara muy bien las cosas y en cuanto llegara le explicara que no me podía ir y decirle porqué. Preparé su comida favorita, renté su pelicula favorita, en cuanto llegó la casa estaba muy limpia, la cena lista y puse la pelicula – Hola -, me saludó – Hola – contesté – ¿Pensaste? -, hizo una pausa, Sabía que me iba a preguntar que si había pensado lo de México – Papá necesito hablar contigo -, intervine – Pensé lo que me dijiste y … no me quiero ir a México…, se que lo que te voy a decir te enojara mucho pero tienes que entender que sólo lucho por mis sueños -, hice una pausa. – Todas las noches mientras tu dormias iba a casa de Adriana a que su papá me diera clases para poder ser Doctora -, vi en los ojos de mi papá que estaba muy molesto y me dijo: – No puedo creer que me hagas esto – gritó – Estoy muy decepcionado y estoy seguro de que tu mamá también. – No metas a mamá en esto -, grité – No quiero saber nada de tí, así que… – hizo una pausa – Vete -, continuó, – Vete y espero no volver a verte nunca más-, pensé ¿A dónde iré?, ¿Que haré?, me puse a llorar, subí agarré mis cosas y las meti en una maleta, eran las 9:00pm. ¿A dónde iría a esa hora?, mi padre me dijo – Quédate a dormir, cuando yo despierte no quiero verte aquí.

Me levante a las 4:30am., agarré mis cosas y me fuí a casa de Carolina, éramos las mejores amigas, ¿Por qué no ayudarme?, cuando llegué toqué y toqué y nadie me abrió, fui a casa de Adriana y ella me dijo – Tengo una casa, es chica a 2 cuadras sólo que hay un pequeño detalle – ¿Cual?,- contesté – Mi primo vive ahí, es un año mayor, ¿te importa?, hay dos cuartos. – No importa tu primo -, contesté. En realidad el cuarto me servira sólo para dormir. Llegué a la casita, estaba un poco empolvada, tenia 2 cuartos, agarré el que estaba hasta el fondo y empecé a acomodar mis cosas, cuando terminé me quede dormida, al despertarme vi que eran las 12 del día, fui a casa de Samantha, le pedi dinero prestado, fui al supermercado, compré comida. Al regresar a la casita ya habia llegado el primo de Adriana, vi la tele encendida y él estaba saliendo de su habitación – Hola -, saludó – Hola, me llamo Stephanie, tú debes ser el primo de Adriana – Si, el mismo, pero dime Sebastián.

Conseguí un trabajo y seguí estudiando, así pasaron 5 años, hasta que cumplí mis 15, me hicieron una fiesta muy pequeña. Samantha se habia mudado a Veracruz, decidí ir a México, pues queria saber algo sobre mi papá. Al llegar a México conseguí empleo en una empresa llamada GEO, era una empresa muy grande y sabía también que en esa empresa trabajaba mi papá pero en otra sucursal, pregunté y me dieron la dirección, y aunque lo busque varias veces nunca lo encontré, hasta que un día ví que atropellaron a un señor, me acordé de las clases de primeros auxilios del señor Antonio, corrí a ver si podía ayudarle y ví que el señor atropellado era mi padre, llego la ambulancia, les dije que era su hija, y me permitieron subir junto con mi padre, quien me dijo: – ¿Eres Stephanie? – Si, contesté – Perdoname por todo lo que te hice, perdón, me equivoqué, espero no sea muy tarde, nunca olvides que te quiero, te lo digo porque sabes que me voy a morir.. – No, digas eso papá – contesté – No vas a morir. – Te quiero, no lo olvides jamás -, al llegar al hospital mi padre ya habia fallecido.

Regresé a Mérida, les conte a todos sobre lo de mi papá, pasaron los años, trababa y estudiaba, hoy tengo 25 años y logré mi sueño de ser una gran Doctora.

Stephanie K. Rosado Murphy

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