El Huracán Janet y el Surgimiento de la Ciudad de Chetumal

By | November 28, 2011

“Chetumal es un inmenso cementerio”; “El ciclón ‘Janet’ arrasó Quintana Roo, sembrando la muerte y la ruina”, fueron algunos de los titulares en medios nacionales tras el paso del huracán “Janet”, el cual cambió de manera definitiva la vida y la configuración de Chetumal. El ciclón dejó más de 400 muertos de los cuales sólo se pudieron identificar 187, según información proporcionada por el cronista de la ciudad, Ignacio Herrera Muñoz.

Entre la leyenda y el mito sobre el origen de Payobispo como consecuencia del asesinato de un obispo, los antiguos pobladores estaban convencidos de que les tocaba pagar una maldición por ese crimen y la naturaleza parecía apoyar esta convicción: ubicada en la ruta de ciclones y huracanes, la región había sido víctima desde siempre de estos fenómenos, pero es partir de la implacable deforestación que los habitantes de Payobispo resienten las consecuencias.

Sin embargo, no es sino hasta 1955, cuando ya Chetumal es una ciudad con una importante población, que las cosas cambian para siempre: en el amanecer del 28 de septiembre la ciudad desaparece quedando únicamente tablones y láminas esparcidos alrededor de muchos kilómetros, el huracán Janet, con vientos de más de 280 Km. por hora la devastó hasta sus cimientos, dejando, según estimaciones del cronista Herrera Muñoz, más de 300 muertos.

Era tal la situación, que el gobernante en ese momento, Margarito Ramírez, un cacique por cierto de origen jalisciense, que manejó con mano dura durante 15 años el territorio, pensó en quemar la ciudad para evitar una epidemia, pero la gente se opuso. Toda esta destrucción sin embargo se convierte en una ironía: Chetumal desaparece para que el resto de México y el mundo supiera de su existencia.

De las pocas casas que quedaron de pie algunas sobrevivieron intactas al huracán. A pesar de que fueron arrancadas de su ubicación original por la fuerza del viento, “aterrizaron” sin mayores daños en otro punto de la ciudad. Estas casas se han conservado como recuerdo de aquella tragedia y la gente las llama familiarmente “las casas voladoras”.

No fue sino hasta 1958, con la llegada al poder de la república de Adolfo López Mateos, que designa para gobernar esta región al ingeniero Aarón Merino, cuando las cosas empiezan a mejorar: la ciudad se reconstruye y comienza el proceso de urbanización incorporando servicios como la luz eléctrica y el agua potable.

Finalmente en 1974 esa larga aspiración de convertirse en un estado más de la federación y que toma fuerza en 1931 en que se desintegra su territorio, se realiza quedando Chetumal como capital del estado de Quintana Roo.

Sobrevivientes dieron cristiana sepultura a sus seres queridos, pero ya los pestilentes cuerpos regados en las calles se hacían insoportables, por lo que Margarito Ramírez, gobernador de Quintana Roo, ordenó que con una pala mecánica se hiciera un hoyo grande en el panteón y así enterrar rápidamente a los desafortunados que en su mayoría eran familias completas.

Otras cifras refieren que fueron más de 700 víctimas que dejó “Janet”; demasiados muertos si tomamos en cuenta que Chetumal en ese entonces sólo tenía 10 mil habitantes. Los cuerpos sin vida fueron levantados y transportados en “volquetes”, como si los cadáveres fueran escombro o material para la construcción, mismos que fueron arrojados en una fosa común en el panteón municipal.

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Oon información de magazinemx.com

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