¿Eres una persona común y corriente?

Te consideras una persona normal y corriente, sin nada especial, sin ninguna habilidad concreta ni que destaque por algún talento, espere, no se vaya a deprimir, que puede que haya solución para su “mal”

Imagínate que se hacen dos listas: una con personas interesantes (deportistas, músicos, poetas, científicos) y otra con personas corrientes, es decir personas que piensen que no saben hacer nada que valga la pena. En la lista de personas corrientes habrá uno que sea el más insignificante, el que sabe hacer menos que nadie, el que no posea ni un mínimo de talento para nada. Sería la única persona con dichas características y eso juntamente lo haría muy interesante. Entonces tendremos que trasladarla a la lista de personas interesantes. Este Señor o Señora será “Supercorriente”, el más corriente del mundo, lo que le hace interesante. Si pasamos a esta persona a la lista de interesantes habrá otra persona que ocupará su lugar y será la más común de todas, convirtiéndose así en interesante.

Al final, todo el mundo acabará por ser interesante. Y es que todos tenemos algo que los demás no poseen. Aunque no sepamos qué.

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Esta paradoja, que es una variante de la “demostración” de que todo número entero positivo es interesante, la inventó Edwin F. Bechenbach en 1945 y la dio a conocer en The American Mathematical Monthly titulada “Interesting Integres”.

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