En la Laguna Nichupte de Cancun

A las siete de la mañana llegue junto con mi padre a una marina que se encuentra cerca del hotel Westin Regina, casi al final de la Zona Hotelera, contento aunque quitandome las lagañas me encantaba la idea de aventurarme en un kayak por una parte de la laguna mas famosa de Cancun: La laguna Nichupte.

Ya nos estaba esperando un señor gordito de nombre Juan, que había alistado dos kayaks color naranja, lo saludamos y de inmediato nos acomodamos los chalecos salvavidas, subimos a prisa en los kayacs, claro, no sin antes escuchar algunas indicaciones del encargado mientras se desayunaba una torta de cochinita pibil. Lo unico que recuerdo era: “no se vayan a perder”…

Con un poco de nervios, empujamos y remamos laguna adentro todavia bajo los primeros rayos de sol de esa mañana. Empezaba a disfrutar muy campechanamente el paisaje y la aventura, remaba un rato y luego dejaba que el kayac se deslizara sobre el agua mientras yo metia las manos al agua para dirigirlo cuando a lo lejos escucho que Juan, grita: “Tengan cuidado con los cocodrilooos!!”.. Ouch!!.

Nos dirigiamos a una zona de manglares que esta como a 500 metros de la marina; durante el trayecto observe que en algunas partes hay tan poca profundidad que bien puedes bajarte del kayac y caminar, pero obviamente no lo hice, si bien no hay muchos cocodrilos o caimanes uno nunca sabe cuando puede andar uno cerca.

También como es sabido por todos, la laguna sufre ya de mucha contaminación, de repente se sentia un olor a agua estancada,  igualmente observamos espuma blanca flotando sobre la superficie y que obviamente no se ve que forme parte del cuerpo de la laguna. Pero a pesar de eso todavia hay partes en el que el agua  esta limpia, hay corriente y tiene vida, aunque de seguir asi, no creo que en 10 años pueda decir lo mismo.

Habia pasado media hora desde que salimos y al fin llegamos a los manglares, sin embargo de lo densos que estaban no encontrabamos algun camino para poder adentrarnos; fuimos rodeando la orilla en dirección a punta nizuc hasta que despues de unos 50 metros encontramos un camino abierto en el cual nos escabullimos con los kayaks.

La entrada me dio cierto temor, no sabia que ibamos a encontrar mas allá, pero a la vez tampoco me importaba tanto, era como estar en una bóveda cubiertos por los lados y por arriba de un denso manglar y árboles. Podiamos ver algunas aves y gaviotas sobrevolar o descansando tranquilamente parados en alguna rama.

Conforme avanzabamos el camino se hacia mas estrecho y el paisaje era mas denso pero a la vez más misterioso. Finalmente el camino se cerró, pero en lugar de ser un problema fue realmente en ese instante cuando pudimos hacer realmente un contacto con la naturaleza, me acordé de una frase que dice: “si te quedas callado escucharás el silencio”, y así fue: dejamos de remar y cuando el silencio sobrevino, el bullicio de las aves, el viento e incluso del agua llegó como una explosión a invadir todos nuestros sentidos. Esos breves momentos para mi son inolvidables.

Al salir laguna abierta nuevamente, vimos a los primeros wave runners viniendo hacia los manglares, pero entraron por otra parte, algo lejos de donde nosotros estabamos. Antes de llegar a la marina habían unos caimanes o cocodrilos, – realmente no se veia bien que era – descansando bajo un puente sobre el Boulevard Kukulcan. Uno pequeño merodeaba cerca de nuestros kayacs cuando de repente paso por debajo de nosotros. No pensamos que nos fuera a hacer daño, pero tampoco queriamos asustarlo como nosotros lo estabamos.

Llegamos sanos, salvos y felices… con la esperanza de poder regresar.

¡Participa!

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2 Comments

  1. David Rojo Reply

    Que gusto que te hayas dado el gusto de vivir la naturaleza, aunque haya sido necesario que tu papá te arrastrara 🙂

    ¡La próxima vez, invita!

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