Y…. ¿La Patria? – Germán Dehesa

Hoy estos mismos, hacen un llamado a la "Unidad"

Aquí hay dos historias. Está por una parte el tristísimo Via Crucis de la palabra “patria”, un vocablo que tuvo nobilísimo origen y que ahora se ha entregado a la mala vida en boca de los políticos, los demagogos, los lideres sindicales y demas bichos rastreros.

Para ventura nuestra, hay otra patria, la verdadera, la legítima que es muy dificil de formular con palabras. Y sin embargo existe.

Aquí me propongo contar, aunque sea a modo de esbozo, las dos historias de la patria. La primera ya lo dije, llena de oropel y de luces semejantes a las de las ferias; la otra es la íntima, es callada y surge de quien quiera verla como una suerte de prodigio cotidiano.

Nosotros los ciudadanos tenemos que reconocer nuestra grave falla: fuimos nosotros los que dejamos a la patria en manos de los políticos. Nadie parece molestarse, pero si comparáramos aquella patria que les entregabamos en un grave momento de debilidad cívica, con la que día a día nos devuelven “ojerosa y pintada” como dice el poeta, nos daríamos cuenta de la magnitud del daño que entre todos le hemos hecho a la patria, hasta el punto de dejarla irreconocible.

No pasa un solo día en que un político o alguno de estos jilgueros aspirantes a engrosar las filas de la alta burocracia política no emplee como coartada para sus delirios o burradas verbales, o disfrazados delitos a la pobre patria que ya no siente el aguacero, sino la granizada que la tiene en permanente postración.

Octavio Paz reflexionó acerca de las palabras en sus ensayos y en sus poemas. En alguno de éstos últimos nos muetra lo que le puede pasar a una palabra si se abusa de ella y se emplea no para abrirle espacio a la luz, sino para mantener la oscuridad.

Dice Paz, que esas palabras en cuanto se marchitan son desechadas.

Por: German Dehesa +


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