Sí, llegó la hora de poner a cada cual en su exacta dimensión. Llegó la hora de cobrar facturas, desaires, inoperancia, desatención, malmodeo y, sobre todo, desinterés en la población.
No son pocos los que hoy, pagarán cara su osadía de desdeñar a un pueblo. De no cumplir sus compromisos, de nadar de a muertito. ¡No son pocos!
Llegó la hora de señalarle, marcarle a cada cual su real peso específico. Puntualizarle que no sirve para lo que dice y que hasta presume que sirve. ¡Chale!
Ojalá, hoy que se da la contienda, alguno de los participantes tenga algo de dignidad y reconozca que no da el ancho y se retire. Que reconozca que no trae bien puesta la camiseta que porta; que no tiene patas pa’ jinete y se vaya a su casa.
Es mejor que lo reconozca y no que la gente se lo grite, que se lo demuestre a cada segundo. Ya no estamos para experimentos, la gente quiere ver en la contienda gente con talento. No que sólo les digan ta-lento.
Hoy se cosecha lo sembrado y cada cual recibirá lo que merece. Y que nadie se llame a engaño, se supone que ha habido mucho tiempo de preparación para este día en el que no se puede salir con una batea de baba.
Hoy se va a demostrar quién realmente actuó en equipo; quién realmente se preparó; quién realmente está apto; quién realmente quiere dar resultados, porque tampoco se puede andar por la vida dando bola. Hoy muchos se van a tener que responder muchas preguntas:
¿Por qué quiero ser? ¿Para qué quiero ser? ¿Qué voy a hacer? ¿Juego para mí o para los demás? ¿Creo en el equipo o sólo lo veo como un escalón? ¿Voy a compartir y trabajar para los demás o seré un mero individualista? ¿Reconoceré la derrota? ¿Ganaré y me olvidaré de los que me otorgaron su confianza?
Ver hasta qué punto se cumplió con una de las razones fundamentales del humano: La comunicación. Esto es, tanto interna como externa, ya que es una herramienta estratégica que brinda ventajas competitivas y beneficios únicos. ¡Ups! Suena simple, pero ¿aplicarla?
A ver: Con manzanitas y que cada cual revise su actuar para que no digan “es que sí me comuniqué”, cuando no sabía ni qué estaban haciendo ni para qué lo estaban haciendo.
A Nivel Interno: ¿Motivaron al personal y potenciaron su productividad? ¿Mejoraron el clima interno y las relaciones laborales? ¿Alinearon a todo el personal bajo un mismo objetivo? ¿Optimizaron el trabajo en equipo?
¿Se fortaleció la identidad y la cultura organizacional? ¿Se llegó a los públicos en tiempo y forma? ¿Se ha atraído y retenido a los mejores talentos del mercado?
Sigamos con las manzanitas: Por cierto, si alguno de los participantes tuvo siquiera una respuesta negativa a las anteriores interrogantes, definitivamente no tiene nada qué hacer en el terreno de juego, ¡eh!
A Nivel Externo: ¿Se incrementó el convencimiento y se está claro que a cada acción la gente la recordará en positivo? ¿Se ganó fidelidad entre la gente? ¿Se ha logrado una imagen positiva en el entorno? ¿Se construyó un sello de trabajo fuerte y valorado? ¿Logró posicionarse óptimamente y diferenciarse de otras escuadras? ¿Se han establecido lazos duraderos con la gente?
Porque la comunicación, señores y señoras, es un medio, no un fin. Por eso, en lugar de ofrecer “mejorar la comunicación en todos los ámbitos” a nivel abstracto, se debe utilizar como una herramienta estratégica para alcanzar resultados precisos y cuantificables. ¡No more!
Así de fácil, así de sencillo. Y si alguien no reúne los requisitos, pues que ya no esté enchinchando. Si se participa es para ganar la confianza del conglomerado, no sólo para ganar la lana que nunca soñaron. Ya estuvo bueno de echarle dinero bueno al malo.
México tiene muchas necesidades de fondo como para que una bola de ineptos gane ?sin trabajar, sin esforzarse, sin comprometerse, sin dar resultados? lo que no se merece.
De ahí que sea necesario que la gente ponga a cada cual en su lugar. Que les diga sus verdades y a la hora de la hora les miente la madre si no se comportan a la altura de la circunstancias. Hay gente que sigue confiando, pero ya estuvo bueno que una bola de tipejos quiera seguir viéndonos la cara de pendejos.
Ya son muchos años de espera para ver resultados que dejen satisfecha a la gente. Así es que llegó la hora del premio o el castigo. Llegó la hora de ver para qué nacieron. Llegó la hora de que actúen acorde con las circunstancias para seguirles dando nuestra confianza.
Llegó la hora de que la selección mexicana saque la casta y demuestre que sigue siendo el gigante de Concacaf… A ver, a ver, a ver, pues ¿de qué o a quiénes creían que me refería? Nooo, hoy quise teclear del Vasco y su gente… no de cualquier Vasca.
Via: ojosciudadanos



