Como es costumbre mi viaje fue planeado espontaneamente, una noche recoste mi cabeza en la almohada y pense que voy a hacer al levantarme al dia siguiente. No queria pasarme el domingo acostado o viendo television, sin hacer casi nada o nada mas bien.
Lo primero que se me ocurrio fue irme a Isla Mujeres, pero no queria asolearme, asi que pense que seria mejor salir ya tarde. Tome el ferry en Punta Sam como a las 3pm, llegue casi a las 4.
Camine un rato por las calles hasta mas o menos a las 6, de ahi me fui a Playa Norte, la gente que posiblemente haya tomado el dia en la playa ya estaba regresando a sus casas u hoteles mientras yo era el unico que iba.
Una cuadra antes ya sentia la brisa fresca que caia junto con la tarde. Llegue a la playa, tome algunas fotos, y me acoste a tomar una siesta de media hora, contemplando unas aves que volaban en “V”.
Poco a poco iba oscureciendo, me di cuenta que era el unico que estaba en la playa en muchos metros alrededor, lo que considere un pequeño privilegio. Era como tener una playa o isla privada en donde podia pasarme las horas sin que nadie me molestara.
Despues de observar y de pensar mucho y a la vez en nada, cayo la tarde, la noche aparecio, y la luna empezaba a pintar de blanco las cosas. Tome mis cosas, agradeci esos pequeños momentos…. la vida nos da lo mejor siempre, pero nosotros a veces no somos capaces de darle lo mejor de nosotros mismos.
No importa donde estes, pero cuando salgas de tu oficina, de tu trabajo, ve hacia el cielo y contempla el atardecer, el dia o la noche, nunca habra dos iguales… y siente la dicha de estar vivo.

