Gracias a la famosa Tia Lore, tal vez se compadecio de mi y me hizo llegar estp por email, aqui se los comparto :

 Si puedes evitarlo, no comas sol@. Pocas cosas hay más embrutecedoras para el ser humano que devorar una comida en solitario. Si la comida es sabrosa, no tendrás a nadie al lado con quien alegrarte, nadie a quien invitar a probar de tu plato, nadie con quien charlar y distraer tu atención del tedioso acto de mascar que, por buena que esté la comida, no produce placer.

Si la comida es mala, no tendrás a nadie al lado que escuche tu queja, que te comprenda (todos entendemos el disgusto que implica comer algo que no nos gusta), nadie a quien preguntar si su comida salió mejor. Encima, el acto de mascar algo que nos desagrada es mil veces peor.Pocos deleites hay mayores que sentarse a comer en buena compañía, mirándose los unos a los otros (o un@ a otr@), charlando animadamente sobre las viandas, y que la conversación se derive a unos u otros temas donde todos pueden hablar, libres de cortapisas, dado que su pensamiento está puesto en la sabrosa comida que están gustando.Charlas animadas, superficiales (o no), que realmente permiten digerir mejor la comida.

No voy a teorizar, pero me da a mí en la nariz que realmente la compañía amigable retroalimenta el sabor del plato, sea éste malo o bueno.

Uno de los mayores rituales de socialización existentes es compartir mesa. Hay pueblos y culturas (los judíos son un ejemplo) que se niegan a comer junto a extranjeros. Imagínense la situación, juzguen su posible reacción ante tales culturas y quizá entiendan las características de algunos prejuicios que circulan sobre esos pueblos y de la animadversión que sienten algunos ante ellas.En la comida muchos tenemos las defensas mentales, los prejuicios, bajadas. Es más probable que permitamos a alguien que no conocemos comer junto a nosotros si estamos solos que dejar que suba a nuestro coche o subirnos en el suyo, ¿no?

Asimismo, si te es posible, come sentad@. De pie no sólo es que no se disfrute la comida, es que no se digiere correctamente. El estómago requiere grandes energías para digerir, energías que no están disponibles si uno está realizando alguna actividad (andar, trabajar, teclear en el ordenador). Los crueles imperativos de la vida de artificial ajetreo nos están quitando el placer de comer bien.

Lo que antes era comer se ha convertido en engullir alimentos, con el engullidor estresado por las cualidades organolépticas de aquello que come. Ya no se busca que algo sepa bien, sino que no tenga colesterol.Sin embargo, los alimentos consumidos masivamente son de peor calidad, con lo cual ese estrés tiene razón de ser… y dar una razón para tener miedo multiplica el miedo, que estará justificado, creando una (qué ironía) pescadilla que se muerde la cola.

¡Buen provecho! Respecto al perrito, quien sabe a la mejor en alguna taqueria ya lo hemos probado… pero por ahora no quiero averiguarlo…